El humor absurdo es el detonante en la obra que cierra la trilogía (tras El koala asesino y El lagarto astronauta) de relatos humorísticos de Kenneth Cook (Lakemba, Australia, 1929-1987): El canguro alcohólico es, además del título de esta obra, uno de los quince cuentos desternillantes donde viajaremos a la Australia más profunda.
OUTBACK AUSSIE
Cook es un gran conocedor de su tierra y de los lugares más inhóspitos que alberga (su gran obra de ficción es Pánico al amanecer). Si los lectores buscamos salir de nuestra zona de confort, y de nuestro entorno paisajístico, el Outback australiano es una gran oportunidad. Esta zona se entiende por ser la más árida e inhóspita del continente del otro lado del planeta. La fauna y flora domina al hombre, en toda su esencia. Luchar contra ella es caso perdido y lo podemos comprobar leyendo estos relatos, tan irónicos como reales.
¿No crees que puede existir un canguro alcohólico? Vaya que si lo hay, un borracho marsupial que se lanza de cabeza sobre cualquier puré de cebada.
El alcohol aparece a chorreones en estos cuentos, Kenneth Cook aborda este tema de una manera muy acertada, siempre apoyándose en las pésimas consecuencias de su abuso en los hombres (sí, no solo los canguros se ponen ciegos por esos lares).
Avestruces asesinas, topos hambrientos, lagartos con chorreras, perros nadadores, ratas mordedoras… Parece que cualquier bicho viviente le va a amargar la existencia a Kenneth, y a sus personajes.
El escritor de Nueva Gales del Sur no deja pasar, tampoco, la oportunidad para incluir al pueblo aborigen en sus escritos. Varios de sus capítulos se convierten en fábulas debido al halo ancestral que rodea a estos. Son infalibles hasta con los dedos de los pies (léase De ratones a topos, relato número once del compendio).
En El canguro alcohólico vamos a refrescar nuestra rutina lectora, esa que parece bloquearse de vez en cuando. Y, os aseguro, leyendo estos pasajes de la Australia rural lo conseguimos.

