Allá por 2016 Jane Harper debutó como escritora profesional con la publicación de Años de sequía (The Dry) y tras ello su vida ya no fue la misma. ¿Y por qué? Pues porque además de ser reconocida por varios estamentos literarios la crítica la encumbró a casi lo más alto de la novela negra aussie.
AÑOS DE SEQUÍA
Para los lectores asiduos al thriller literario encontrarse una historia donde heridas (y muertes) del pasado convergen con crímenes del presente, no es ninguna novedad, de hecho ni en los libros ni en el cine. Quizás ese sea el mayor logro de Jane Harper: presentar una propuesta nada original pero convertirla en casi sobresaliente gracias a su talento narrativo, con el añadido de ser su primera obra.
Leer de por sí historias ambientadas en pequeños pueblos remotos del outback australiano no es muy asiduo, por lo que ese cambio de aires se convierte en un aliciente para el lector.
Veinte años no son nada, aunque para las tierras de cultivo lo son y mucho. El amenazador cambio climático se ceba con alevosía en tierras que antes eran pastos y con los años se convierten en desérticas, los ríos de antaño hoy son escuálidos riachuelos. El fenómeno no solo lo sufre la flora, también la fauna y en especial la doméstica o de granja, en Kiewarra el famélico ganado no hace más que confirmar que los tiempos van a peor.
EL MEOLLO
Aaron Falk, policía federal en el departamento de fraudes económicos en Melbourne, vuelve a Kiewarra, lugar de nacimiento, tras la trágica muerte de los Hadler, el matrimonio y uno de sus hijos han aparecido tiroteados. Nuestro protagonista, Falk, recibe la llamada del padre del hombre muerto, Luke Handler, amigo de la infancia de Aaron, y le pide ayuda para limpiar el nombre de su hijo Luke: presumible asesino de su mujer e hijo que a posteriori se descerrajó un tiro volándose los sesos.
En lo pueblos pequeños se cuecen habas y en Kiewarra el fuego de esa cazuela está al máximo. Veinte años atrás Ellie Dacon apareció ahogada en el río y el caso no se pudo resolver. Aaron y Luke, amigos suyos, fueron acusados popularmente de la muerte de la joven y esa mochila la han llevado a cuestas toda la vida.
Durante nuestra lectura vamos a codearnos con lugareños habidos con la escopeta como el que cose y canta, siempre al quite de la plaga de conejos que amenaza sus cosechas. Las tierras australianas son conocidas por su gran diversidad de animales salvajes, parte de la obra del bueno de Kenneth Cook pasó por Negra y Mortal y pudimos confirmar la gran riqueza del lugar, así como la de sus bárbaros habitantes.
THRILLER RURAL
Jane Harper consigue orquestar una historia donde nada desafina, es perfecta a ojos del lector de thrillers. Como si de una cebolla se tratara, la autora va arrancando capas y mostrándonos un poco más a cada capítulo casi sin darnos cuenta. La justa utilización de metáforas y descripciones hacen de Años de sequía una lectura que te engatusa haciéndonos disfrutar de ella. Hoy en día la etiqueta de rural noir sirve para toda novela criminal que ponga el foco en el interior de cualquier territorio y esta hace méritos para ser un buen ejemplo de la oscuridad que cercena a los pocos habitantes de municipios alejados de las grandes urbes.
La editorial Salamandra, en su colección black, anduvo ágil a la hora de apostar por esta escritora británica (nacida en Manchester pero a los ocho años se mudó con su familia a Australia) traduciendo al castellano (por Maia Figueroa) y publicando en 2017 Años de sequía. Tras esta ópera prima, los amigos de Salamandra siguieron trayéndonos novelas de Jane Harper: El hombre perdido y Naturaleza salvaje, que sin lugar a dudas caerán en mis manos.

