bull mountain

Bull Mountain

Allá por 2015, Brian Panowich (Fort Dix, Nueva Jersey, 1972) veía publicada su primera novela, Bull Mountain, y con ella el autor era considerado un nuevo soplo de aire fresco en el country noir. Y es que, cuando escribes un buen relato sureño, estás llamado a ser reconocido tanto a nivel nacional como internacional.

Sureño de adopción

Cuando un autor autóctono escribe sobre su tierra, la autenticidad de su obra cobra mayor importancia y reconocimiento. Este no es el caso de Panowich, o al menos no en su totalidad. El escritor norteamericano nació en la costa este de los EE. UU., mucho más cerca de Nueva York que del estado de Georgia, allí donde se desarrolla su novela. ¿Qué le otorga la experiencia del lugar? Su oficio como bombero en Augusta, en el estado de los melocotones (Georgia), es precisamente lo que le proporciona esa proximidad necesaria para escribir sobre un entorno no natal.

Para todo aficionado al género negro sureño, el escenario en el que nos ubica Brian es ya conocido: bosques inhóspitos, paletos blancos, alcohol casero, etc. A ello se añade una prosa demoledora y sin concesiones, para mayor contundencia.

Bull Mountain: una familia al margen de la ley

Bull Mountain es un lugar gobernado de manera autoritaria y al margen de la ley por la familia de los Burroughs. Así lo conoceremos en la novela, que recorre seis décadas de dicha familia. Una primera toma de contacto, al abrir el libro, nos sitúa en 1949, donde ya visitamos una cabaña de madera ancestral, ubicada por encima de las nubes. El hogar eterno del clan de los Burroughs, convertido en un refugio de caza con más de medio siglo de antigüedad ya por entonces.

Esa primera toma de contacto con los de esa calaña será crucial para el resto de la novela, pues entenderemos que Bull Mountain está por encima de todo, hasta de tu propia sangre.

Este abrupto enclave es lugar idóneo para alambiques durante la Ley Seca, cultivos de marihuana y fabricación de metanfetamina con el paso del tiempo, negocios todos regentados por las generaciones de los Burroughs. De hecho, la inclusión de un árbol genealógico al inicio del libro nos será de gran ayuda durante la lectura.

Un sheriff a contracorriente

Narrada en tercera persona, tenemos ante nosotros una novela que cuenta con capítulos cortos y alternados en la línea temporal. Si disfrutamos con la lectura, paladearemos esos saltos constantes hacia atrás y hacia adelante, pues nos ayudarán a entender la idiosincrasia de esta familia.

Como personaje principal tenemos al sheriff Clayton Burroughs, uno de los pocos descendientes buenos. Este, junto con el gran papel femenino representado por hasta tres mujeres, son algunos de los muchos motivos para adentrarnos en esta aventura.

Con la firma de un autor de menos de cincuenta años, y además sin ser un nativo de la zona, me deja la conclusión del devenir de Bull Mountain: una obra moderna que se mantiene lo justo y necesario en las costumbres e ideas sociales de antaño.

Cuando podemos tener el control sobre la ya archinombrada dinastía, Panowich nos ampliará, con gran acierto, el campo de visión, no tan solo geográfico —llegando a visitar Jacksonville, Florida—, sino también en cuanto al protagonismo a compartir.

La aparición de grandes personajes secundarios dotará a la trama de una velocidad vertiginosa donde solo cabe disfrutar de la lectura.

Gran debut literario

Bull Mountain es algo más que una novela etiquetada como country noir. Han sido varias las secuencias donde la sombra de Tarantino ha hecho acto de presencia. Pulp, con todos sus ingredientes, y hardboiled en su esencia, Panowich nos deja una ópera prima de categoría.

Bull Mountain fue galardonada con el International Thriller Writers Award 2016 a la mejor primera novela y el Pat Conroy Award a la mejor novela negra.

Brian Panowich, un army brat (hijo de un militar destinado en Europa), llegó para quedarse con nosotros. Después de colgar el casco de bombero, tiene ya escritas dos novelas más. La siguiente, Como leones, verá la luz en España este junio de 2020, con la edición a cargo de Ediciones Siruela.

Si tenéis la eterna deuda de leer sobre la vida dura de los palurdos blancos del sur de los EE. UU., no lo dudéis: leed Bull Mountain.


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