Las formas del querer

Son las formas de la vida, son las formas del querer

Las formas del querer (Inés Martín Rodrigo, Ediciones Destino, Barcelona, 2022) relata la historia de una familia y un país. La introspección hacia los orígenes de la protagonista, Noray, sirve para afrontar el duelo por la muerte de sus abuelos. Bajo esta premisa, se cuentan varias formas de amor. Con prosa sencilla y fluida, la autora nos adentra en la cotidianeidad de los personajes. La escritura, dentro de la narración, lidia con el dolor.

NORAY

El relato que nos presenta Martín Rodrigo se vertebra en dos estratos. El primero es el del presente narrativo. En él somos testigos de la peculiar relación entre Noray e Ismael. Se amaron, se separaron y vuelven a verse a pesar de que él esté casado. Por otro lado, la muerte de los abuelos maternos de Noray provoca que ella escriba la historia de su familia. Este manuscrito lo leemos a la par que Ismael. Con las palabras de su ex novia, nos sumergimos en las intimidades de su familia, los hechos históricos que marcaron a España desde la Guerra Civil hasta el presente y, ante todo, cobra fuerza el amor que hilvana cada fibra del texto. El escrito dentro de la novela supone la fuerza motriz de la misma. Antes de su introducción, nos hallamos ante una narración sentimental entre dos jóvenes.

AMAR SIN RESERVAS

Hay ríos de tinta sobre la historia española desde 1936 hasta el regreso de la monarquía. Cada escritor o historiador muestra este período histórico con un punto de vista. Ninguno es igual. Cada uno explica, en ficción o no ficción, qué pasó entonces. La autora se centra en cómo nos amamos las personas. Desde niños conocemos el amor maternal, paternal, fraternal, la amistad, el primer amor, los noviazgos, las aventuras o querer a familiares. Muchas de estas formas de afecto las hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas. Igual que nosotros también las sintieron nuestros predecesores. En su época, en su contexto y en un mundo similar y diferente al nuestro. Sin embargo, el amor es una constante del tiempo y del espacio. Duele, abrasa, da fuerzas y las quita.

LA TERAPIA DE ESCRIBIR

Querer a alguien también es saber estar presente cuando esta persona te necesita. Ver al ser amado enfermar es doloroso. En esos momentos duros tenemos que reconfortarle con nuestra presencia, nuestro ánimo, nuestra calidez. Hacerle saber que estamos. Aunque no digamos nada. Solo estar. Cuando afrontamos períodos de tristeza, pena o nuestro ánimo está por los suelos ayuda no pasar ese tránsito en soledad. A falta de compañía, podemos realizar otras actividades como pasar el tiempo con nuestras aficiones o trasladar en palabras lo que arde en nuestras entrañas. Escribir. A veces, es por placer. Otras veces supone una terapia que exorciza nuestros demonios internos. Trasladar una idea, una historia o un sentimiento en un manuscrito es liberador. En esta novela se enfatiza el acto catalizador que significa redactar un texto con el ejemplo de Noray.

En definitiva, Las formas del querer plasman cómo nos amamos, sufrimos y gozamos en distintas épocas y maneras de relacionarse con otras personas. Los sentimientos que brotan de las palabras de los personajes pueden interpelar a quien haya probado el dulce veneno del amor.

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