Este mes nos sumergimos una vez más en la obra de Yan Lianke (Henan, 1958), uno de los autores más reconocidos en China. El sueño de la aldea Ding, novela prohibida en el país natal del autor tras su publicación, nos permite conocer o rememorar la epidemia de sida que tuvo lugar en los años 90 en los entornos rurales de Henan.
Se trata de una pieza artística censurada pese a que los hechos fueron reconocidos por El Diario del Pueblo. Los campesinos vendían su sangre en centros médicos ambulantes (e ilegales). Se utilizaban jeringuillas contaminadas y la sangre se mezclaba en recipientes comunes, lo que provocó el desarrollo del VIH y la posterior muerte de cientos de aldeanos (no sabemos la cifra exacta).
EL SUEÑO DE LA ALDEA DING
Como el propio título indica, Lianke hace uso del poder literario de los sueños para narrar una realidad dramática. No todo es sueño ni todo es real, la verdad se entrelaza con las metáforas y la ficción; lo soñado se hace realidad y viceversa. Nos encontramos como resultado un juego intelectual que, aun englobándose en el ámbito de la narrativa, bien podría ser una crónica periodística. De hecho, Lianke recorrió su territorio natal para documentarse y entrevistar a los afectados.
El escritor se sirve de personajes variopintos y arquetípicos: el abuelo, el padre, el hijo y los enamorados. Todos y cada uno de ellos tienen su particular función en esta obra: unos representan la sabiduría, mientras que otros reflejan la esperanza o la codicia. Por descontado, las cloacas del poder pasean a su antojo entrelíneas.
EN PRIMERA PERSONA
La voz que narra la historia de principio a fin pertenece al hijo menor de la familia protagonista: Xiao Qiang, quien ya muerto por envenenamiento hace uso de su omnipresencia para detallar los acontecimientos que tienen lugar en la aldea Ding y sus alrededores. La muerte es protagonista y está presente en cada página para mostrarnos hasta dónde puede llegar el egoísmo del ser humano. El dinero está por encima de todo.
Gracias al escritor somos conocedores de una realidad histórica que en la actualidad no se transmite ni se enseña en las escuelas. Somos así testigos de lo que la libertad de mercados y el capitalismo más feroz pueden hacer con nosotros los ciudadanos. Remitiéndome a lo que publicó el diario El País, de acuerdo a lo que reconoció China oficialmente hace más de una década, “la compra de sangre se convirtió en una práctica habitual, hasta su prohibición en 1998, por parte de centros gubernamentales a los campesinos de la zona para revenderla después a las compañías farmacéuticas”.
LA TRAYECTORIA DE LIANKE
Yan Lianke no es un autor de masas pero sí de numerosas obras traducidas a más de veinte idiomas, entre las que destacan: Canción celestial de Balou, El sueño de la aldea Ding, Los besos de Lenin, Al servicio del pueblo, Los cuatro libros, Días, meses, años, La muerte del sol y Crónica de una explosión, la gran mayoría de ellas publicadas aquí en España gracias a Automática Editorial y la excelente traducción de Belén Cuadra Mora. Lianke ha sido galardonado con multitud de premios como el Franz Kafka, el Lu Xun y el Lao She chinos, y el Flower Trade of World Chinese Literature Award de Malasia. Ha sido candidato al Femina Prix y finalista en dos ocasiones del Man Booker International, así como propuesto para el Príncipe de Asturias de las Letras y el Nobel de Literatura. Recientemente ha recibido el Newman Prize for Chinese Literature.

