La ópera prima de Natasha Brown, Reunión, protagoniza el próximo club de lectura breve de Cultura2. Se trata de un arma más con la que defenderse ante el racismo y el machismo. Encontrándonos en el siglo XXI, rodeados de grandes pantallas, realidades virtuales y avances tecnológicos de todo tipo que pretenden clonarnos o hacernos inmortales, seguimos con esa serie de carencias sociológicas que nos impiden avanzar con dignidad. Es la herencia de lo demencial.
UNA BANDERA
Pues claro que importan las personas que tienen el color de la piel oscura, como cualquier ser vivo. Pero es que venimos, por desgracia, de una historia repleta de atentados contra los derechos humanos, y todavía tenemos que aguantar a los blanquitos supremacistas de turno cuando éstos resaltan diferencias físicas que nada tienen que ver con el alma humana. Lo más terrible de todo es que ciertas ideologías o pensamientos permanecen en los poderes privados y públicos.
Natasha Brown ha irrumpido en el panorama literario de Inglaterra poniendo en entredicho los avances progresistas de los que tanto se presume. Reunión es una obra breve con variopintos escenarios que reflejan lo que supone ser una mujer negra y tener siempre que vivir como si se estuviera en deuda.
“No, pero originariamente. O sea, tus padres, ¿de dónde son? De África, ¿no?
Ahí está el tema. Yo llevo cinco años aquí. Mi mujer… siete u ocho. Hemos estado trabajando, hemos pagado nuestros impuestos. ¡Vamos con Inglaterra a la Copa del Mundo! Así que cuando el gobierno mandó registrarnos, que nos bajásemos la aplicación esa y pagásemos para registrarnos, nos dolió. Esta es nuestra casa. Nos sentimos expulsados. Es como si te dicen: Vete a África”.
ELEGANCIA
Tratándose de una lectura breve, se espera que la autora pellizque donde más duele y apriete hasta que la víctima profundice en el dolor hasta ser realmente consciente. Esta metáfora la utilizo porque, en cierta medida, pensé que se trataba de una obra un tanto superficial, una recopilación de pinceladas cobardes sin más. No obstante, conforme fui avanzando me di cuenta de que lo que ha hecho Natasha Brown con Reunión es una crítica de extrema elegancia que no puede ofender ni a aquellos que viven en la estupidez.
Por otro lado, nos encontramos ante una pieza que pertenece al ámbito de las nuevas narrativas. Es una novela que (en parte) peca por hacer uso de la hipertextualidad tan presente en la red. En este sentido, no es una historia con una lógica lineal clásica, sino que pasea de un sitio a otro, de un tiempo a otro, sin seguir un orden aristotélico en cierto campo narrativo. Quizá sea el modo para que las nuevas generaciones sigan leyendo. En mi caso, pese a no convencerme, creo que es interesante sumergirse en este tipo de procesos.
LA AUTORA
Natasha Brown estudió matemáticas y ha trabajado en el sector financiero durante diez años. Su primera novela ha sido traducida a más de quince lenguas y ha llegado a España este año de la mano de la editorial Anagrama. Sobre su experiencia como escritora, en una entrevista Natasha dijo que «Si he podido hacer este libro es por mi vida intensa como lectora. Hay mucha mitología sobre la escritura, pero saber técnicas sobre escritura me ha ayudado mucho». Y es que para saber escribir, solo hay que aprender a leer.

