Sumergidos en el catálogo de la editorial Malas Tierras encontramos a Ryū Murakami (Japón, 1952) y su Sopa de miso, una obra que ya por su título llama la atención. Esta pieza aparenta ser inofensiva; lo sería si no nos encontráramos ante uno de los maestros del thriller psicológico japonés. El protagonista es Kenji, tiene 20 años y trabaja como guía turístico nocturno.
GAIJIN
Así es como llaman los japoneses a los extranjeros: gaijin. Se trata de una palabra un tanto compleja porque tiene diversas connotaciones. Según el diccionario, puede significar:
- Persona extranjera
- Persona de un rango social o familiar diferente al tuyo, otra persona, persona ajena.
Este término lo vamos a encontrar a lo largo de todo el relato. Kenji se encarga de guiar a los gaijin por las calles de Kabukichō, un lugar donde reina el mercado de la prostitución. Y parece ser que Japón es un mundo aparte.
EL BARRIO ROJO DE TOKIO
El tipo que contrata los servicios de Kenji los días previos a la celebración de Año Nuevo es un norteamericano llamado Frank. Quiere experimentar a fondo todo lo que puede hacerse en este emplazamiento del sexo y está dispuesto a pagar lo que cueste. Kabukichō es el barrio rojo de Tokio tanto en esta ficción como en la vida real, y está repleto de love hotels, peep shows y locales en los que se exponen fotografías de todas las chicas para que los clientes elijan.
En este lugar donde deambulan los seres de bajo astral también hay asesinatos. Y los ha habido en la realidad. Los más famosos tuvieron lugar en 1981 y acabaron con la vida de 3 mujeres, que fueron estranguladas en love hotels. Eran muy jóvenes, tenían 33, 20 y 17 años respectivamente, y no encontraron al asesino en serie. En esta novela también hay varios asesinatos, y su protagonista, Kenji, se verá inevitablemente involucrado.
SOPA DE MISO
El género asociado al cine cuando se dan escenas sangrientas y violencia extrema, el gore, se aplica en esta obra. Hay momentos en los que resulta demasiado desagradable, así que ten en cuenta esta advertencia si eres sensible: Sopa de miso no es apta para aprensivos.
Seremos testigos de lo que ocurre alrededor de Kenji durante pocos días. Todo está concentrado, dando como resultado un caldo intenso (un poco) difícil de digerir. Diría que el estilo narrativo de Murakami se vuelve a veces demasiado lento, pero esto es bastante típico en los asiáticos y no lo culpo por ello. Para leer Sopa de miso hay que ser atrevido. Te invito a ello.


Un libro que tenía en mente, sólo tengo la duda con el ritmo, es de los que atrapa desde la primera página ¿ó nos encontramos una historia más lenta al estilo clásico japonés?
Hola, Iago! Engancha solo al principio, el resto es lento 😉