Esther García Llovet (Málaga, 1963) nos abre una ventana para mostrarnos una pequeña muestra de la porquería de Benidorm en su nueva novela Spanish Beauty (Anagrama).
Michela es policía. No es una funcionaria usual, ya que deambula más por el lado oscuro de la ciudad levantina, que por el propiamente policial. O bueno, posiblemente perdamos la objetividad en cuanto a qué colores pertenecen a cualquier entorno social. En esto, Esther es prodigiosa, pues juega (como nos tiene habituados) con el juicio del lector, quedándose, este, en un estado amoral.
SPANISH BEAUTY
La búsqueda de un mechero talismán es el hilo argumental con el que la escritora malagueña coloca sobre un podrido tapete a unos personajes que podemos reconocer. Benidorm fue (y es) una de las cunas de la corrupción inmobiliaria, política y mafiosa en la península ibérica. Tanto la influencia de la inmigración británica, como la rusa, tienen mucho que ver. Con ello, nos encontramos con un auténtico paisaje de la zona, el sol, las palmeras, los altos edificios, la ruta del bacalao… Benidorm.
Nuestra gran protagonista, Michela, gestiona su vocación de la mejor manera posible. La fauna con la se codea requiere de un perfil que se rija de su propio instinto, y de sus propios fantasmas. Kyle, su padre, aparece constantemente como una gran losa que pesa demasiado, tanto en el pasado como en el presente.
NUEVO PROYECTO: LA TRILOGÍA DE LOS PAÍSES DEL ESTE
Narrada en tercera persona, Spanish Beauty es la alerta de un ecosistema cercano, del cual escapamos o no queremos mirar. García Llovet habla con propiedad y credibilidad, cerrando una novela sin principio ni fin, pero con una moraleja atronadora. Esta obra es la primera de una nueva trilogía de Esther, ojalá nos haga disfrutar como su anterior centrada en Madrid. De momento, promete.

