Quien sabe si mañana seguiremos aquí es una obvia afirmación, pero además es el título (en su traducción al castellano) de la novela publicada en 2013 en su versión original y escrita por el escritor surcoreano Kim Young-Ha. El combate propuesto por el autor, entre el crimen y el alzhéimer, lo gana por K.O. la enfermedad que a través de un trastorno cerebral destruye lentamente la memoria, y agota la capacidad de pensar.
QUIÉN SABE SI MAÑANA SEGUIREMOS AQUÍ
Young-Ha desvela con gran precisión y acierto el ocaso de la mente humana, en esta ocasión la de un asesino en serie (llamado Kim Byeongsu y de setenta años) que pierde toda la noción del tiempo y de la vida asustado por una amenaza sobre su hija Unji. Las fulminadas neuronas de Kim construyen un castillo de naipes a cada hora más alto y, por consiguiente, más propenso al derrumbe.
Como nos indica la sinopsis de la novela, nuestro septuagenario protagonista lleva 25 años sin matar e intuimos (a la primera de cambio) que ha tenido la fortuna de salir ileso de sus crímenes, hasta el día de hoy (el que transcurre en la novela) jamás ha sido detenido, ni juzgado, ni encarcelado, al menos que él recuerde. Por estas latitudes se conoce la frase hecha de “se cree el ladrón que todos son de su misma condición”, y es esa pérdida de consciencia terrenal la que le empuja a tener que luchar con alucinaciones o perversos pensamientos a la vez que intenta sobrellevar de la mejor manera su pérdida de memoria.
El ser humano es prisionero del tiempo. Un enfermo de alzhéimer vive en una prisión cuyas paredes se van contrayendo. Lo hacen a una velocidad cada vez mayor. Siento que me ahogo.
La forma en la que Quien sabe si mañana seguiremos aquí está escrita hace más accesible el acercamiento del lector con la enfermedad neurodegenerativa: capítulos cortos donde cada acción del personaje se convierte en una concentración máxima para no perder la cordura. Escribir notas breves sobre cada acción cotidiana se convierte en una especie de salvación para no perder la razón de su existir, los recuerdos a corto plazo son inexistentes.
TODO UN REFERENTE EN COREA DEL SUR
El escritor surcoreano es toda una referencia a la hora de plasmar en negro sobre blanco los problemas internos de sus conciudadanos; en su haber cuenta con ensayos, relatos y novelas donde el denominador común son la soledad, el tedio, el estancamiento y la muerte. De hecho, en su infancia, sufrió una intoxicación por gas de hulla y perdió la memoria de todo lo que aconteció en su vida antes de los diez años, probablemente una experiencia que pueda acercarse de alguna manera al alzhéimer.
Ellos no lo entienden, no saben que ya estoy cumpliendo condena, que Dios ya me ha sentenciado: me estoy hundiendo en el olvido, en la oscuridad más absoluta.
Esta horrorosa enfermedad puede visitar a cualquier familia; de hecho, todos tenemos en nuestro círculo más cercano a algún afectado. ¿Os imagináis cómo le puede afectar a un asesino en serie? Os invito a leer Quién sabe si mañana seguiremos aquí, otro acierto más del sello editorial Temas de hoy.

