Érase un río

Érase un río

Bonnie Jo Campbell (Míchigan, 1962) creció en una granja ubicada en su estado natal junto a su madre y sus hermanos, cerca del río Kalamazoo. De ahí surgen sus historias y una de sus mejores obras: Érase un río, publicada en Estados Unidos en 2011. Aquí llegó ocho años después a través de la editorial Dirty Works. Bonnie relata en Once upon a river una historia de supervivencia ambientada entre finales de los años setenta y principios de los ochenta.

ÉRASE UN RÍO

El viaje del héroe (en este caso heroína) lo hace Margo, una adolescente anclada en la naturaleza salvaje. Adora disparar con la escopeta y cazar cerca del río. El detonante para ella es la huida de su madre, quien detesta vivir en ese microentorno silvestre. Por descontado, el patriarcado está muy presente a lo largo del relato.

Margo se inspira en Annie Oakley, nacida a finales del siglo XIX. Annie, quien participó en el espectáculo Buffalo Bill durante años, destacó por ser una tiradora excepcional. El personaje ficticio y el real se unen en un juego literario excelentemente gestionado. Bonnie Jo Campbell domina a la perfección tanto la narrativa, como la creación de personajes y los diálogos. Y sin ánimo comparativo (viene a ser una ínfula propia), en ciertos momentos la escritora me traslada a las descripciones de Henry David Thoreau en Walden. El paisaje es un protagonista más en esta obra.

LA ROSA DEL RÍO

Margaret crece rápido. Tiene una gran inteligencia adaptativa, lo que le permite amoldarse al entorno sin caer en lo dramático. Sucede que, cuando la protagonista toma ciertas decisiones al emprender su viaje, lo hace sin apenas influencias (familiares o sociales): el relato se enriquece gracias a unos impulsos que podrían definirse como agrestes. Entre ciertas iniciativas, Margo se añade años cada vez que le preguntan qué edad tiene. Debe defenderse de los prejuicios y, sobre todo, ante los hombres.

También cobra gran importancia la barca en la que Margo se desplaza. La Rosa del Río se convierte en su hogar y en un recurso imprescindible. Muchas noches duerme en ella y se despierta sobresaltada o en calma, con frío y el estómago vacío. Nos encontramos ante un personaje del que se puede aprender, una protagonista que nos devuelve ese aliento superviviente o primario.

UNA HISTORIA DE CINE

Y así resume esta obra la adaptación cinematográfica estrenada en 2019: “Narra la dramática historia de Margo Crane, en su viaje a lo largo del río Stark, en busca de su madre, de la que fue separada. Durante su odisea, ella madura rápidamente y aprende que la familia no siempre está conectada por la sangre”. Se trata de una pieza dirigida por Haroula Rose que no se ha distribuido en España, de poco alcance y, a mi entender, realizada con un presupuesto básico.

Tras Érase un río, aguarda en la estantería Q Road, una secuela que ha llegado este año a nuestro país. Digo secuela y nada más porque (háganse un favor) la última obra de Bonnie Jo Campbell debe ser leída tras Érase un río. Confíen en lo que digo y no atiendan a las sinopsis de ambos libros.

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